“Estaba viajando recientemente. Soy muy afortunada, porque
puedo viajar a todas partes. Y a veces la belleza de los lugares es
abrumadora. Estaba en Argentina, y fui a El Calafate.
Creo que una de las cosas que más amo de América del
Sur, físicamente, son Los Andes. Son espectaculares. Vengo
de un país muy hermoso – Australia es un país
de una variedad que te deja perplejo - pero no tiene montañas
de la magnitud de Los Andes.
Creo que esta es la primera vez que realmente he sido cautivada por
las montañas. Te cautivan. Son sobrecogedoras. Hermosas. Y
si miras Los Andes, sus picos están siempre cubiertos de nieve.
Y la nieve viene del agua. Todo viene del agua. Todo es lo mismo.
Todo es agua, y se transforma en nieve. ¡Es magnífico!
Y en El Calafate se crea un río de hielo. Un glaciar avasallante.
Pero todo es lo mismo. Todo es agua. Y luego se transforma en hielo...Y
si miras el hielo, te absorbe, te cautiva, es como un palacio de cristal.
Es increíble. Es azul, es transparente, es poderoso e inspirador.